Ser o estar

por Corrás

Por defecto somos lo que nos gusta y estamos lo que no. Somos jóvenes, sanos, amigables, honrados y estamos viejos, enfermos, pasando un mal día o dificultades económicas.

El somos nos da sensación de propiedad sobre lo que nos es ajeno, no podemos poseer la juventud, estamos jóvenes un tiempo igual que pasamos otro enfermos. La propia juventud es una enfermedad que se cura con los años, esa enfermedad nos impide ver lo transitorio de todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos.

El paso de los años no proporciona sabiduría, sólo patadas en los huevos, pierdes el pelo, el físico, los amigos, la salud… envejeces.

Nadie fué, sólo estuvo, nadie es, sólo está, sin embargo todos estamos cada vez más solos, porque creemos que fuimos, somos y seremos.

Cuando las personas sobreviven a experiencias cercanas a la muerte, suelen cambiar de vida, no sólo porque ésta se vuelve algo real, sino por el repaso a su existencia, casi siempre con más cosas en el debe que en el haber y con poco tiempo por delante, siempre es poco.

El mayor impedimento para crecer es la exaltación de la enfermedad, no basta con «ser» joven, a todas las taras se les pone nombre y se les da categoría de cualidades; ser adicto, anoréxico, Ni-Ni, maltratador, depresivo pasan a ser características propias contra las que poco se puede hacer.

Todos podemos estar alguna vez colocados, deprimidos, apáticos, agresivos y seguir intentando ser como nos gustaría; aunque no lo consigamos, es suficiente.